Qué es
Cuantificación y mapeo de la huella hídrica de la humanidad con alta resolución espacial, por los dos autores que desarrollaron el propio marco conceptual. Es el trabajo de referencia para el desglose entre agua verde, azul y gris, y una de las publicaciones más citadas del campo.
Distingue tres tipos de agua, y esa distinción es justo el núcleo de la controversia sobre las cifras de la carne:
- Verde — agua de lluvia consumida por el cultivo.
- Azul — agua superficial y subterránea, es decir, riego.
- Gris — volumen necesario para diluir la contaminación generada.
Hallazgos relevantes
- Huella hídrica global media (1996-2005): 9.087 Gm³/año, repartida en 74 % verde, 11 % azul y 15 % gris.
- La producción agrícola aporta el 92 % del total.
- Alrededor de una quinta parte de la huella global corresponde a producción destinada a exportación.
- Huella del consumidor medio mundial: 1.385 m³/año. Estados Unidos, 2.842 m³/año; China, 1.071; India, 1.089.
- Por producto, en el consumidor medio: cereales 27 %, carne 22 % y lácteos 7 %.
Cómo se usa
- Es la base del punto metodológico de agua-carne-mito: las cifras muy altas de litros por kilo de carne son huella total, dominada por agua verde, y agregar los tres tipos oculta que no son intercambiables ni igual de escasos. Quien hace esa crítica tiene razón.
- Al mismo tiempo sitúa la magnitud: carne y lácteos suman 29 % de la huella hídrica del consumidor medio, con mucha menos aportación calórica que los cereales.
- Sirve también para aguacate-almendra-contaminan, donde el problema es el contrario: cultivos con huella total baja pero azul concentrada en zonas de estrés hídrico.
Limitaciones
- Datos de 1996-2005: los patrones de producción, comercio y riego han cambiado desde entonces.
- La huella hídrica es un indicador volumétrico, no de impacto: un metro cúbico de lluvia en una zona húmeda y uno de acuífero en una zona árida cuentan igual, y no son comparables. Los propios autores han impulsado después métricas de escasez que corrigen esto.
- El componente gris depende de supuestos sobre estándares de calidad del agua y es el más sensible a la metodología elegida.
- No desagrega por sistema productivo dentro de cada producto: la variabilidad entre una explotación y otra puede ser mayor que la diferencia entre productos.