Objeción
Buena parte de la superficie ganadera del mundo son pastos, laderas y zonas áridas donde no se puede cultivar nada. Un rumiante convierte hierba que ningún humano puede digerir en leche y carne. Sacar los animales de ahí no liberaría tierra para cultivos: la dejaría improductiva.
Respuesta corta
La premisa es cierta para una parte del sistema y conviene concederla: existe tierra no cultivable donde los rumiantes obtienen alimento de una biomasa que nosotros no podemos aprovechar. El problema es que esa parte no describe el conjunto. La mayoría de la producción animal mundial depende de pienso cultivado en tierra agrícola, en competencia directa con la alimentación humana. Y la tierra marginal aporta una fracción muy pequeña del alimento en relación con la enorme superficie que ocupa.
Desarrollo
1. Lo que la objeción describe correctamente
Hay ecosistemas —estepas, zonas áridas, laderas de montaña, dehesas— donde el cultivo no es viable y donde el pastoreo aprovecha biomasa que de otro modo no entraría en la cadena alimentaria humana. Es un argumento real y no un invento del sector.
En esos contextos, la afirmación “el rumiante convierte lo no comestible en comestible” es exacta.
2. Por qué no describe el sistema del que hablamos
El sistema de producción que abastece los supermercados europeos no funciona así. Su base es el pienso: cereal y soja cultivados en tierra agrícola de primera calidad, con riego, fertilizante y maquinaria.
El trabajo de Cassidy et al. (2013) cuantifica lo que eso significa: una parte muy grande de las calorías que se cultivan en el mundo no alimenta a personas, sino a animales, y en la conversión se pierde la mayor parte. Esa tierra sí es cultivable, por definición, porque ya se está cultivando.
Es decir: la objeción defiende un modelo —el extensivo sobre tierra marginal— para justificar un consumo que se abastece mayoritariamente de otro.
3. El coste de oportunidad de la tierra marginal
Aunque nos centráramos solo en los pastos no cultivables, quedaría el problema del rendimiento. Los datos de uso de tierra por kilo de producto son elocuentes (OWID, a partir de Poore y Nemecek, 2018):
| Alimento | m² de tierra por kg |
|---|---|
| Cordero | 369,8 |
| Ternera (rebaño cárnico) | 326,2 |
| Queso | 87,8 |
| Cerdo | 17,4 |
| Frutos secos | 13,0 |
| Guisantes | 7,5 |
| Tofu | 3,5 |
| Patatas | 0,9 |
La ganadería extensiva ocupa superficies enormes para producir cantidades pequeñas de alimento. Eso no es un defecto de gestión: es la consecuencia de aprovechar biomasa dispersa y de baja densidad energética.
Y de ahí se sigue la pregunta que la objeción no responde: ¿cuál es la mejor alternativa para esa tierra? Porque “no sirve para cultivar” no significa “no sirve para nada”. El análisis de Hayek (2024) apunta precisamente al coste de oportunidad: buena parte de esa superficie, liberada, tendería a recuperar vegetación y a absorber carbono.
De modo que la comparación correcta no es “pasto o nada”, sino “pasto o ecosistema recuperado” — y en términos climáticos y de biodiversidad, la segunda opción suele ganar. El caso de la dehesa y los sistemas de alto valor natural es una excepción real que se trata en ganaderia-biodiversidad.
4. El argumento de la escala
Hay un punto que suele cerrar la conversación. Supongamos que aceptamos íntegramente el modelo que propone la objeción: producción animal exclusivamente sobre tierra no cultivable, sin pienso de cultivo.
El resultado sería una producción de carne y lácteos muy inferior a la actual — una fracción del consumo per cápita de los países ricos. Ese modelo es compatible con comer productos animales ocasionalmente; no lo es con el patrón de consumo que la objeción está defendiendo.
Dicho de otro modo: el argumento de los pastos marginales justifica una ganadería mucho más pequeña que la que existe, no la que existe.
5. Lo que sí se sigue
Esta nota no sostiene que todo pastoreo sea equivalente ni que la tierra marginal deba abandonarse sin más. Sostiene tres cosas:
- Que el argumento describe una fracción minoritaria del sistema.
- Que aplicado con coherencia reduciría el consumo drásticamente, no lo justificaría.
- Que “no cultivable” no implica “sin mejor uso posible”.
Dónde el argumento tiene parte de razón
- La tierra no cultivable existe y es mucha. No es una excusa: hay superficies enormes donde la agricultura no es viable.
- Los rumiantes aprovechan celulosa que nosotros no digerimos. Es una capacidad real y valiosa, y en contextos de escasez ha sido decisiva.
- En sistemas de subsistencia el argumento es sólido. Comunidades pastoriles en zonas áridas obtienen alimento donde no hay alternativa, y ahí el cálculo es distinto.
- La variabilidad entre sistemas es enorme (Poore y Nemecek, 2018), y las medias globales no describen una explotación concreta.
- Algunos pastos tienen valor ecológico propio, y convertirlos en matorral no siempre es mejor. Ver ganaderia-biodiversidad.
Cómo responder en una conversación
- Concede la premisa entera. “Sí, hay tierra donde no se puede cultivar” es verdad y no cuesta nada.
- Pregunta por el pienso: “¿y el cereal y la soja que comen los animales, dónde se cultivan?“. Es la pregunta que reencuadra la conversación.
- Da el dato de uso de tierra. 326 m² por kilo de ternera frente a 3,5 del tofu es concreto y se entiende sin explicación.
- Cambia la comparación: no es pasto frente a nada, es pasto frente a ecosistema recuperado.
- Acepta el modelo y aplícalo. “De acuerdo, solo tierra marginal — eso da para comer carne unas pocas veces al mes”. Es la respuesta más difícil de contestar y no lleva la contraria a nadie.
Fuentes
- Cassidy et al. (2013) — calorías cultivadas destinadas a alimentación animal y pérdida en la conversión
- Poore y Nemecek (2018) — uso de tierra e impacto por alimento; variabilidad entre sistemas
- Hayek (2024) — secuestro de carbono por pastoreo y coste de oportunidad de la tierra
- Our World in Data — uso de tierra por kilo de alimento
Pendiente: enlazar datos sobre qué fracción de la producción animal mundial procede de sistemas exclusivamente basados en pasto, y sobre la superficie de pastos clasificable como no cultivable. Es la cifra que permitiría sostener el punto 2 con una magnitud propia en lugar de con el argumento indirecto del destino de las calorías cultivadas.